viernes, 19 de octubre de 2007

Nadia.nopudoserlafirme

Mientras esperaba que alguien llame a mi puerta para darme un trabajo eventual, seguía vagando a fuerza. Durmiendo hasta el medio día, a veces un poco más. Siempre he escuchado que las personas no pueden dormir en horas del día, por el ruido en las calles o los rayos solares que ingresan provocadores por la ventana. Ese no es mi caso, yo podría dormir todo el día. Después de escuchar tantas quejas al respecto, asumí que tenía un don, que era un privilegio poder dormir tanto como quisiera. Amaba la cama y no solo porque podía dormir muchas horas seguidas, además porque ella era mi mejor cómplice en aquellas sesiones calidas y húmedas.

Esa mañana, mejor dicho esa tarde, porque el reloj marcaba las 12:36 pm, desperté al lado de una eventual amante, su nombre era Nadia. Hacia honor a su nombre, porque solo aparecía cuando la llamaba y luego se esfumaba, no se quejaba, no reclamaba. Era feliz siendo mi amante, quizá de otros más, pero eso no me interesaba y asumo que a ella tampoco. ─Te amo!─, me decía cada vez que tenía un orgasmo. Pero ella y yo sabíamos que esa frase era solo para decorar la sesión. A mí me gustaba escucharla, me hacía sentir bien, creía que era una manera de decirme gracias por el polvo, estuvo bueno. Siempre conversábamos de cosas muy superficiales, no era una chiquilla brillante, pero tampoco era wekis ─buenos tardes caballero, ya es hora de desayunar─, me dijo. A pesar que las veces que nos quedábamos juntos, dormíamos hasta tarde y ella siempre repetía lo mismo. Me causaba gracia, esa manerita tan pícara de decirlo y nunca parecía que recién se hubiese despertado. Tenía unos ojazos color miel oscuro, que uno fácilmente se podía perder en ellos, 20 años, guapa, atenta, delicada, de formas muy curvilíneas, pero no podía ser la firme, era Nadia. Había algo que me impedía enamorarme de ella, algo que nunca supe definir con exactitud.

Preparó un poco de jugo de naranja, un par de sándwiches de queso, que compartimos en la cama. Al rato se fue a casa o quien sabe a donde.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

sin lugar a duda esta historia cuadra muy bièn con los que se hacen llamar amantes eventuales. Ami en particular me gustaria saber como se hace para enamorar a un chico como el de la historia a quien,no le importa que le digan te amo, dime de que estás hecho varón, de piedra, ¿que te hicieron? o no te sientes capas de corresponder a un amor......... pa mi que tienes miedo jajajajajaja

Anónimo dijo...

Al leer me pregunto, y en realidad yo habre sido la firme de alguien? o es que me la hicieron creer bien jajaja.
Creo que soy algo romantica, preferiria un relato de un amor puro, infinito, una atracción espiritual más alla de lo físico y carnal.

Jessi dijo...

Si en otra de las entradas pecaste de extensivo, aki pecaste de suscinto. No pues nenito, a esta historia le falta historia, aunk suene redundante.
No me emocione nadita, imaginate k no pude visualizar nada, osea yo no visualice nada, tedas cuenta!!!!
Falto, falto..........